miércoles, 24 de agosto de 2011

SOBRE IMBÉCILES Y MALVADOS

Arturo Pérez Reverte
Artículo de Pérez-Reverte publicado en El Semanal del 22 de agosto

Sobre imbéciles y malvados

No quiero, señor presidente, que se quite de en medio sin dedicarle un recuerdo con marca de la casa. En esta España desmemoriada e infeliz estamos acostumbrados a que la gente se vaya de rositas después del estropicio. No es su caso, pues llevan tiempo diciéndole de todo menos guapo. Hasta sus más conspicuos sicarios a sueldo o por la cara, esos golfos oportunistas -gentuza vomitada por la política que ejerce ahora de tertuliana o periodista sin haberse duchado- que babeaban haciéndole succiones entusiastas, dicen si te he visto no me acuerdo mientras acuden, como suelen, en auxilio del vencedor, sea quien sea. Esto de hoy también toca esa tecla, aunque ningún lector habitual lo tomará por lanzada a moro muerto. Si me permite cierta chulería retrospectiva, señor presidente, lo mío es de mucho antes. Ya le llamé imbécil en esta misma página el 23 de diciembre de 2007, en un artículo que terminaba: «Más miedo me da un imbécil que un malvado». Pero tampoco hacía falta ser profeta, oiga. Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil.

Agradezco muchos de sus esfuerzos. Casi todas las intenciones y algunos logros me hicieron creer que algo sacaríamos en limpio. Pienso en la ampliación de los derechos sociales, el freno a la mafia conservadora y trincona en materia de educación escolar, los esfuerzos por dignificar el papel social de la mujer y su defensa frente a la violencia machista, la reivindicación de los derechos de los homosexuales o el reconocimiento de la memoria debida a las víctimas de la Guerra Civil. Incluso su campaña para acabar con el terrorismo vasco, señor presidente, merece más elogios de los que dejan oír las protestas de la derecha radical. El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habría correspondido a personas de talla intelectual y solvencia política, lo puso usted, con la ligereza formal que caracterizó sus siete años de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás. Eso, cuando no en sinvergüenzas que, pese a que su competencia los hacía conscientes de lo real y lo justo, secundaron, sumisos, auténticos disparates. Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo llegó a creer que la mayor parte de los españoles -y españolas, que añadirían sus Bibianas y sus Leires- somos tan gilipollas como usted. Lo que no le recrimino del todo; pues en las últimas elecciones, con toda España sabiendo lo que ocurría y lo que iba a ocurrir, usted fue reelegido presidente. Por la mitad, supongo, de cada diez de los que hoy hacen cola en las oficinas del paro.

Pero no sólo eso, señor presidente. El paso de imbécil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted mintió y traicionó a todos. Empecinado en sus errores, terco en ignorar la realidad, trituró a los críticos y a los sensatos, destrozando un partido imprescindible para España. Y ahora, cuando se va usted a hacer puñetas, deja un Estado desmantelado, indigente, y tal vez en manos de la derecha conservadora para un par de legislaturas. Con monseñor Rouco y la España negra de mantilla, peineta y agua bendita, que tanto nos había costado meter a empujones en el convento, retirando las bolitas de naftalina, radiante, mientras se frota las manos.

Ojalá la peña se lo recuerde durante el resto de su vida, si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese café que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale. Usted, señor presidente, ha convertido la mentira en deber patriótico, comprado a los sindicatos, sobornado con claudicaciones infames al nacionalismo más desvergonzado, envilecido la Justicia, penalizado como delito el uso correcto de la lengua española, envenenado la convivencia al utilizar, a falta de ideología propia, viejos rencores históricos como factor de coherencia interna y propaganda pública. Ha sido un gobernante patético, de asombrosa indigencia cultural, incompetente, traidor y embustero hasta el último minuto; pues hasta en lo de irse o no irse mintió también, como en todo. Ha sido el payaso de Europa y la vergüenza del telediario, haciéndonos sonrojar cada vez que aparecía junto a Sarkozy, Merkel y hasta Berlusconi, que ya es el colmo. Con intérprete de por medio, naturalmente. Ni inglés ha sido capaz de aprender, maldita sea su estampa, en estos siete años.

2 comentarios:

  1. Solo una cosa, si animo de ofender.

    Me da la sensación de que tu blog solo habla y critica al PSOE, Zapatero y Rubalcaba, ¿no hay más cosas que criticar? Habla de lo mismo y siempre es más o menos los mismos insultos. Hombre, yo creo que habría que hablar de todo un poco, no siempre de lo mismo.

    A mi no me gusta Rajoy, pero lo respeto y no me pongo a despotricarlo de la manera que lo haces con el PSOE, Rubalcaba o Zapatero. Y vamos, tengo muchos motivos para criticar a Rajoy en mi blog, pero soy moderado con lo que hago y respeto a los demás, creo que deberías criticar o lo que sea, pero de forma más sutil y moderada, sin insultar.

    Y creo que si tanto quieres al PP deberías de hablar de lo que propone y todo eso, mostrar sus cosas, ya que con criticas no vas a conseguir nada, y menos aún con insultos. Para que se te haga caso tienes que hablar con neutralidad, criticar de forma moderada (aunque sea difícil, me incluyo yo) y hablar de nuestra ideología. Pero con insultos no se llega a nada, no nos pondremos de acuerdo y provocamos más división.

    Por cierto, he visto algunos de mis comentarios más detenidamente, te pido perdón, creo que he sido un poco radical. Llevo unos días.....(cosas personales) que me han sacado de los nervios y que con nada me enfurezco.

    Un saludo.

    Max

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  2. Hola Max

    En primer lugar gracias por tus visitas. Me gusta que entre a este blog gente como tú, con el puño inquieto y encendido decidido a replicar.
    Me pides moderación en mis entradas, pero ahí quedan tus comentarios en los que en algunos la moderación brilla por su ausencia. (intentaré ser más moderado)
    Hay muchas cosas que criticar Max en esta España donde los tontos hacen cola para salir en el telediario a ver quien dice o hace la estupidez más grande. Entre los políticos y los famosillos de medio pelo más la telebasura, tienen a este país por los suelos. Lo que pasa es que de todo ese mundillo chusquero y mediocre se alzan como ganadores ZP y su hijo EL RUBALCABA. Porque no son dos si no uno, ya que uno es igual al otro y el otro es igual al uno. Lo siento Max de verdad, pero no puedo evitar poner mis cinco sentidos en criticar a ambos. Dejaré de hacerlo cuando no tengan poder para seguir enturbiando la vida diaria de los españoles.
    Me dices que critico demasiado a ambos (padre e hijo, hijo y padre: el orden de los factores no altera el producto) pero a lo que tú llamas insulto yo lo considero una verdad como un templo. Porque si uno es un mentiroso ¿por qué no puedo tener el derecho de llamárselo a la cara? Y Zapatero es un mentiroso con todas las letras: ZAPATEROOOOOO ¡MENTIROSO!!! No me negarás que es un mentiroso compulsivo. El resto de “insultos” que he propinado a ZP te los argumento si quieres pero para no hacer esto muy largo me planto aquí.
    Yo no quiero al PP. Mi amor lo reservo para otros menesteres infinitamente más placenteros y verdaderos. No me entrego sin condiciones a ningunas siglas porque todos se alimentan de las mismas circunstancias y viven con similares prebendas y privilegios. Lo que pasa que las siglas del PP defienden mejor las ideas que yo tengo de ESPAÑA, DE NACIÓN, DE CULTURA, DE VALORES, DE EDUCACIÓN, DE HISTORIA, DE MI LENGUA… por esas razones de peso simpatizo mejor con peperos que con zapateros, aidas y pajines.
    Nada más Max, gracias por tus disculpas, eso demuestra que podemos discutir sin llegar a despreciarnos. El respeto es importante aunque nuestras ideas sean opuestas. Yo sé que en ocasiones también me salgo del tiesto y digo palabras que mejor sería haberlas callado, porque uno se puede arrepentir de haber dicho algo pero nunca de haber callado. Por eso yo también te muestro mis disculpas si en mis letras ofendí a tus ideas.
    Un saludo grande amigo y hasta la próxima!!!

    (P.D. esto más que un comentario es una carta jejjeje)

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